Se suicida a caudales sobre el asfalto
intenta romper el frío
que invade los rincones
arrasa sueños, derriba muros,
rompe, desgarra
los tejidos delicados del silencio.
Tan alta y tan abajo
carga cruces como dagas
oscilando laberintos
mal formados que revientan,
estallan en pedazos,
viejo caleidoscopio,
vida parida,
llorada,
amamantada,
perdida.
Las pupilas lejanas, las ojeras desatadas
apergaminan imborrables
las huellas de los vientos,
ajan tiempos, placeres y distancias
en un devenir loco, como loco carrusel
mareando espacios hasta la náusea
Abraza muda, cubre con su manto
la tierra congelada de pies niños,
que circulan descalzos,
arrastrando aljabas llenas,
flechas que alimenta el hambre.
Rota, permanece mirando hacia su alma
y recoge trozos de un rompecabezas
que no entiende, que no acaba,
que se niega a repudiar
y que la eleva palmo a palmo
a una nube que a caudales
se suicida contra el alba.
Sílfide2011
10 de septiembre , 2011
1 comentario:
Hola. Pasaba por aquí y he querido dejarte un ME GUSTA, así, con letras gordas, en este poema. Y ya que estoy aquí, te dejo también un abrazo.
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